¿Por qué dicen que Alemania es el paraíso canino?

Tener perro es algo que muchos nos tomamos muy en serio. Si cuentas con un amigo de cuatro patas, tienes la vida de un ser en tus manos, un ser vivo que se atreverá a todo con tal de protegerte y, educado para ello, hará todo lo que le ordenes. Algunos obligan a sus perros a pelear a muerte. A pesar de tamaña aberración, sus perros les respetan y les son leales. No importa cuánto sufran. Esto se debe a que tú disfrutas de una vida amplia y con muchas opciones, pero tu perro tiene una vida que consiste en simplemente estar a tu lado: tu perro solo te tiene a ti, tú eres su todo, su única opción.

Sin embargo, en países como España lo de tener perro no es nada especial. Las leyes de protección de animales a veces parecen de adorno. Cuando se habla sobre perros, muchos dicen que “son solo animales” como si esta afirmación tuviese carácter despectivo o fuera justificación para cualquier tipo de tratamiento irrespetuoso ante los canes. Al final vivimos en un país donde cualquiera puede tener perro, donde hay miles de perros abandonados que pueden llegar a convertirse en plagas, donde la tortura y abandono son el pan de cada día en demasiados casos y donde el perro es visto, por cierto sector de la población, como algo de usar y tirar.

Otros lugares se hallan habitados por personas con cabezas más amuebladas y se toman las cosas más en serio. Ese es el caso de Alemania, el paraíso de los perros.

Requisitos para tener perro

La odisea de tener perro en Alemania es larga y puntillosa. Tal vez porque allí se han parado a pensar sobre el hecho de que tener perro es equivalente a dominar una vida que siente y padece. Antes de nada, nuestro amigo peludo es uno más y, por tanto, el dueño deberá censarlo en el padrón del ayuntamiento. Por otro lado, para evitar cachorros abandonados, tirados al río y muertos, así como el colapso de las perreras, solo pueden procrear los perros de criadores profesionales. Fruto de ello, el perro debe estar esterilizado. Además, como dueño, deberás certificar que tú y tu mascota habéis recibido una educación especializada para convivir en sociedad. En otras palabras, para tener un perro debes estudiar psicología canina y entrenarlo adecuadamente.

Si te quedas en paro, recibirás apoyo económico para el perro, para que no te veas en la situación de plantearte el abandono. Además, se halla muy extendida la cultura de la adopción y la compra de animales resulta más reducida. De hecho, los alemanes son grandes clientes de las protectoras en España, que están desbordadas de animales abandonados, a diferencia de las protectoras alemanas –aunque allí también tengan un buen monto de animales abandonados, por desgracia-.

Por último, nos encontramos el famoso Hundesteuer, es decir, el impuesto canino y el seguro obligatorio por tener perro, que es otra barrera para aquellos que quieren un perro por capricho. Si deseas un perro, tendrás que pagar una tasa o impuesto.

Un sistema educativo para perros

Como ya hemos dicho, en Alemania los dueños de los perros deben llevarlos a una escuela para perros. La educación es fundamental. No es algo fuera de lo común, allí es lo normal y te mirarán raro si tú no haces lo propio con el tuyo. Ahora bien, ¿quiénes son los raritos, ellos o nosotros? Cuando existe una costumbre como esta implantada en la sociedad, todos los ciudadanos dan por hecho que los perros son parte de la comunidad y se hallan correctamente educados. Es similar a ser padre: lo ilógico sería tener un niño y no educarlo, dejarle al libre albedrío, luego pasa lo que pasa. Pues en España pasa lo que pasa con los perros.

Aunque suene a broma pintoresca, en Alemania, los perros van a la guardería desde muy pequeños y, luego, al colegio (la Hundeschule). “Voy a llevar al chucho a la perrera porque se orina en todas partes/ladra/no obedece/no duerme solo y ya no lo aguanto más”. Ese sinsentido allí es inusual. Además, en el país de nuestra “querida” Merkel pasa algo curioso: resulta que si tu perro se porta mal o muerde… ¡la gente te echa la bronca, te juzga y considera que deberías de sentirte muy avergonzado! Lo de los perros que son malos o agresivos porque son de ciertas razas como que no se lleva. Ojo, no niegan las diferencias entre razas, pero no usan las diferencias como justificación de comportamientos impropios y relacionados con el estilo educativo. Es lo que tiene usar las neuronas que te ofrece tu cerebro. Con respecto a este tema, incluso nos podemos plantear una pregunta: ¿qué opción es la correcta?

  1. Prohibir ciertas razas de perros que tienen un físico muy fuerte.
  2. Dado que mucha gente tiene perros y todos forman parte de una comunidad donde hay que vivir de forma civilizada, debe instaurarse un sistema educativo para los perros de modo que todos podamos vivir en harmonía con ellos, sin necesidad de prohibir, estableciendo unos límites necesarios pero razonables.

Lo dejo aquí para que lo meditéis. Yo, sin duda, elegiría la A y de paso también eliminaría del mapa a todo ser humano que se atreva a ir un gimnasio a superarme en físico. No vaya a ser. Bueno, también podemos intentar educar a nuestros niños desde pequeños para que tengan auto-control y conozcan las rayas que no deben cruzarse y luego ya que desarrollen el físico que quieran, pues educados, no suponen una amenaza. O mejor no, que esa estrategia es un rollo.

Al final, en consecuencia de todo lo comentado, a los perros se les permite acceder a restaurantes, cafeterías, centros comerciales, tiendas de ropa, transportes públicos y pueden ir a la playa (con sus horarios especiales). De hecho, en muchos restaurantes tienen cuencos de bebida y comida para nuestros amigos sabuesos y es usual que, si vas con tu perro y pides un café, te lo acompañen con un cuenco de agua para tu can. Cabe matizar, sin embargo, que allí los perros se hallan limpios y debidamente cuidados. Lo de ir a la “pelu” del perro es como quien va al supermercado a por huevos.

Materialismo en exceso

No obstante, todo en esta vida tiene su lado oscuro. Los perros alemanes se encuentran tan cuidados y la gente los quiere tanto, que se ha caído en la costumbre, muy de moda en todas partes, de humanizar al animal. Como comprenderéis –aunque vuestro querido Tobi quede monísimo, cosa que yo no niego-, los perros no necesitan ropa salvo en casos especiales. De la misma forma, no precisan de todos los lujos del mundo. Pero lo cierto es que nosotros tampoco necesitamos una chocolatina ni un iPad de última generación y ahí nos veis, creándonos necesidades. Esto lo hemos trasladado a los perros y si le podemos comprar la casita de madera con parque de atracciones incluido en vez de un cojín, mejor que mejor. No acabamos de comprender que un perro se divierte más con una caja de cartón que con un peluche de 30€.

En Alemania esta humanización resulta extrema, lo cual, en cierto modo, choca con el hecho de que tengan una conciencia tan profunda de que los perros son animales que necesitan educación y un líder al que seguir (sus dueños). El caso es que, allí, comprarle solo una pelota a tu amigo peludo es como comprarle a tu niño un taco de madera y quedarte tan ancho. Hay que comprarle varios tipos de correa, incluida una para jogging (debes hacer ejercicio con él), el frisbee, varias pelotas, galletitas como premio, casitas (cada cual más compleja), camitas, cuerdas largas y cortas, huesitos para morder, el pollito de plástico, el tronco de madera, la pelota con cuerda, la caja para transportarlo en el coche, el clicker y el silbato, el enganche y el remolque para la bici, chaquetas polares para el frío y, si cabe, calcetines, el pienso de alta calidad adecuado a sus necesidades, pomada para las almohadillas congeladas, el collar antigarrapatas, el champú antipulgas, el cepillo… Y cuando tengas todo esto, ya sabes, el 5 de junio sales a festejar y a hablar sobre todos tus accesorios con los demás amantes de perros en Alemania, porque allí, ese día es el Día del Perro.


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Crecí entre ordenadores, casi conectada a cables y a medio camino entre dos países (España y Portugal), lo que ha contribuido a que domine varios idiomas (Español, Portugués, Gallego e Inglés -más allá del famoso nivel medio-). Internet es mi segunda casa (después de la facultad). Amo todo animal mono y defiendo los derechos de todos ellos, sean monos o no. Escribo porque siendo una cría me dio un día por abrir el Word Versión Anticuada y no parar. A día de hoy soy estudiante de último año del grado en Psicología, interesada sobre todo en sus ramas de Básica (lenguaje y aprendizaje) y Social.

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