¿Cómo se busca el éxito?

Debo confesar que desde muy temprana edad, cada vez que asistía al cine a ver una película de cartelera, el aviso luminoso de “EXIT” que indicaba al público la salida de la sala, me causaba una divertida impresión, y a la vez que me sentía profundamente halagado, ya que de manera inmediata e involuntaria, mi mente (con traductor spanglish incorporado) traducía la misma como “Éxito”. A medida de que fueron transcurriendo los años y fue despertando mi interés por el desarrollo personal, y por supuesto, a conocer más a fondo acerca de lo que el vocablo éxito significaba, mayor fue mi sorpresa, al descubrir que mi mente no estaba tan alejada de la realidad, ya que la palabra “Éxito” tiene su origen en el término latino “Exitus” (salida), el cual refleja una consecuencia atinada de una determinada acción por alcanzar algo, y es así como la mayoría de las personas conocemos su significado. También se asocia de manera íntima, con palabras tales como: triunfo, victoria, logro, fama, prestigio, popularidad, aceptación, entre otras tantas más.

Algo que todos disfrutamos a diario, generalmente sin darle importancia de manera explícita, es del éxito. Acaso cuando vamos diariamente a nuestro trabajo y cumplimos con nuestra faena, ¿no es esto un caso de éxito?, asimismo cuando alguien va al banco a firmar los documentos para el financiamiento de su vivienda, el estudiante que aprueba un examen, los padres que regresan a su hogar con las compras del supermercado para alimentar a su familia, el ingeniero que culmina su proyecto de construcción, el médico que cura a sus pacientes, y así por el estilo, podemos seguir mencionando múltiples ejemplos donde distintas personas han cumplido de manera satisfactorias con sus metas trazadas, y por lo tanto, son gente exitosa. Es trascendental manejar este aspecto, de que el éxito nos rodea en todas nuestras actividades, pues ello nos permite mantener nuestro nivel de conciencia y autoestima elevada, y nos predispone a perder el miedo de fijarnos metas cada vez más altas, debido a que de manera sobrada nos hemos demostrado a nosotros mismos, nuestra capacidad para resolver problemas. Ahora bien, algo que no podemos permitir, es el confundir con “fracaso” cualquier acción que hayamos emprendido sin conseguir, por el momento, el resultado deseado: solo hay que verlo como una experiencia vivida, aprender de ella, tomar los correctivos necesarios, para entonces intentar nuevamente por otro camino, lograr nuestra ansiada meta. Otra trampa que debemos evitar caer, borrar de nuestras mentes, es la de creer que la palabra “éxito” solo está destinada para rendir pleitesía a la fama y el dinero, pues éstos tan solo son una minúscula parte del universo que engloba su significado.

El éxito no nos llega por casualidad, hay que buscarlo. Tal como lo expresara John F. Kennedy: “El secreto del éxito es la constancia en el propósito”. Lograr resolver de una manera satisfactoria todos los problemas que se nos puedan presentar a diario, en buena parte está, en si adoptamos la actitud de verlos como retos u oportunidades de crecimiento personal. No siempre todo inconveniente se resuelve en un primer intento, y cada errada nos deja una experiencia, no un fracaso, abriéndonos así, las puertas de la mente para tomar nuevas decisiones que nos permitan encontrar el rumbo acertado. Muchas personas no tienen la suficiente paciencia, ¿valor?, para enfrentarse en este camino de prueba y error en la búsqueda del logro de sus metas. Solo aquellos seres, capaces de perseverar inteligentemente, alcanzarán a ser denominados como “personas exitosas”.

Hay dos aspectos esenciales que todo individuo, de manera honesta y sincera consigo mismo, debe poner en práctica, para lograr que el éxito se establezca en su vida de manera permanente:

  • ACCIÓN

El actor cómico estadounidense Groucho Marx describe este aspecto de una manera genial y muy contundente: “En este mundo sólo existen dos tipos de personas, aquellas que se sientan debajo del árbol de la vida a esperar que el fruto les caiga en las manos; y aquellos que de una vez por todas nos levantamos a tomar el fruto que queremos y deseamos.” Es la acción, la única vía segura que conozco y recomiendo tomar a cualesquier persona que ande en busca del éxito. Sin ella nada es posible, con ella no hay puerta que se resista finalmente a ser abierta. Eso sí, es muy importante meter en la mochila de provisiones para el camino: conocimientos, sabiduría, paciencia y resignación, para que la acción sea digerida de manera productiva.

  • ACTITUD POSITIVA

Nuestra manera de comportarnos ante cualquier situación en la vida, es la que define en consecuencia, el resultado a obtener. Generalmente, las personas que actúan de manera decidida, con buena dosis de esfuerzo personal, de manera alegre y optimista, solidarias y tolerantes, son las que consiguen superar sus metas, y sobre todo, disfrutan realmente de sus logros. También se hacen meritorias del aprecio y respeto de su entorno familiar, amistades, compañeros de trabajo, y público donde tengan la oportunidad de compartir.

Si consideras que tu comportamiento actual no te está ayudando en el logro de tus metas, no te preocupes, la “actitud” es un hábito, y como tal se puede modificar mediante el entrenamiento y la práctica constante de un buen plan de desarrollo personal.


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Ingeniero y Empresario, escritor independiente, autor de los libros: "Actitud Positiva Éxito Seguro", "Como Hacer Para Mantenerse Feliz Por Más Tiempo", "Grandes Secretos De Mi Éxito", "Misión Terranova", todos correspondientes a la serie "Gerencia Del Buen Vivir", ramo de la gerencia, dedicado al estudio y promoción de la Calidad y Estilo de Vida, que Osno Monto se ha propuesto desarrollar, dejando la puerta abierta a la participación de todas la personas amantes del buen vivir.

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