¿Cómo puedo mantener la felicidad? (parte 1 de 2)

Mi amigo Tristin, es un gran hombre y excelente amigo. Tiene todo lo que cualquier  persona desearía tener: Una familia, coja, pero la tiene; buena salud física, trabajo, dinero, y por supuesto todas las comodidades que este le pueda brindar. Su rutina cotidiana de entretenimiento, son los noticieros de la televisión, sobre todo, le gustan las secciones que resaltan la criminalidad, los desastres naturales y bélicos, y las reuniones con sus amigos en el club, para charlar y tomar algunos tragos. Los temas de sus conversaciones, son acerca de sus últimas inversiones en la bolsa de valores; el auto último modelo que recién acaban de adquirir, los chismes de banquillo, de cómo gente cercana a su círculo de amistades están en proceso de separación de sus parejas por algunas aventuras amorosas que sucedieron en sus últimos viajes de negocios, que si fulanito de tal lo anda buscando la ley, por una estafa que hizo al público a través de su agencia inmobiliaria, blablablá…

Felicindo, mi otro gran amigo, es un hombre humilde y trabajador; haciendo de tripas corazón para criar a su numerosa familia; sin embargo, su carácter jovial y dicharachero, siempre dispuesto a extender su mano en ayuda del que la necesita. Nunca le falta un chiste a flor de labio, y tiene una facilidad para rimar cualquier frase galante y zalamera para cualquier bella dama que se le atraviese en su camino, hacen de él, una persona grata, que a todos cae bien. En cualquier reunión que coincido con él, aparte de compartir algunas botellas de bebida espirituosa espumante de cebada y comida, disfruto un mundo, y el resto de los invitados para que decir, con los chistes que su gran sentido del humor le hacen brotar como un grifo abierto. Afortunadamente, tres de sus cuatro hijos son profesionales, aunque él solo tuvo escolaridad elemental,  su ejemplo de responsabilidad y atención para con cada uno de ellos, especialmente su énfasis de machacarles a diario, de la importancia de estudiar para que sean alguien en la vida, respetado, y no como él un simple obrero, hacen de este triunfo como una de la más grande victoria que haya alcanzado.

Los hijos pequeños de mis amigos Tristin y Felicindo, por casualidad de la vida, estudian en la misma escuela, y comparten libremente en sus juegos, amistad, e incluso sus refrigerios a la hora de merendar. Felicindo ni remotamente aparece en la agenda social de Tristin, ya que éste último personaje, considera que el otro no está a nivel de sus amistades, aunque ambos se conocen desde la infancia y hasta compartieron las mismas actividades al igual que hoy lo hacen sus hijos menores.

Hace poco Tristin tuvo que ser operado de urgencia por una afección del corazón, derivada de un avanzado cuadro depresivo, producto de sus prolongados estados de angustias y ansiedades, debido a su desordenado y frenético estilo de vida. Irónicamente y para sorpresa de todos, Felicindo fue quien amablemente se ofreció como donante de sangre, gracias a su excelente estado de salud cardiovascular.

Quise tomar la historia anterior como modelo, ya que nos ofrece tres excelente escenarios para sacar a la luz, el sempiterno tema de la felicidad.

Por definición, felicidad: “Es un estado de ánimo de la persona que se encuentra plenamente satisfecha cuando tiene lo que desea, o disfruta de una cosa realmente buena”. Ahora bien, cuando se acaba el disfrute de las cosas que nos gustan, ¿se acaba la felicidad?… Para ser franco: Sí.

La Felicidad por ser un estado de ánimo, es decir, algo emocional, tiene una duración limitada en el tiempo, va y viene como una onda, de ahí que, al tocar el asunto de la felicidad, prefiero hablar de “momentos felices”, pues eso es lo que en realidad existe y se disfrutan. Esta es la única manera para poder explicar, el porqué también nos ponemos tristes.

Ahora bien, si la “felicidad” se trata de disfrutar de cosas que nos gustan, entonces quiere decir que existen infinitos estados de felicidad, y es propio de cada quien, según sus esquemas de valores al seleccionar las cosas y actividades de su preferencia para disfrutar.

Según el nivel que tengamos de complejidad y de exigencia en las cosas y actividades que nos hacen felices, así será la facilidad con la cual vamos a poder aumentar la frecuencia con la que vamos a tener ese exquisito estado de ánimo con nosotros.

Volvamos al relato de Tristin, Felicindo, y sus hijos menores, y mediante la resolución de las preguntas  abajo señaladas, vamos a poder entender todo este emocionante asunto, de la influencia de la complejidad de las cosas que escogemos, que nos gustan hacer, para sentirnos felices.

……….   continúa


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Ingeniero y Empresario, escritor independiente, autor de los libros: "Actitud Positiva Éxito Seguro", "Como Hacer Para Mantenerse Feliz Por Más Tiempo", "Grandes Secretos De Mi Éxito", "Misión Terranova", todos correspondientes a la serie "Gerencia Del Buen Vivir", ramo de la gerencia, dedicado al estudio y promoción de la Calidad y Estilo de Vida, que Osno Monto se ha propuesto desarrollar, dejando la puerta abierta a la participación de todas la personas amantes del buen vivir.

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