‘Erotica’ de Madonna cumple 22 años ¿entre escándalo y narcisismo?

El 20 de octubre de 1992 fue lanzado el quinto disco de estudio de Madonna titulado Erotica. El promisorio título de por sí provocaba pensamientos poco pulcros, pero la mayor parte del público ni siquiera imaginaba lo que estaba por venir. Una de las estrellas pop más famosas del planeta destapa su cuerpo como nunca antes y ofrece una selección de canciones muy mordaces y en ocasiones bastante impersonales, algunas de las cuales se convirtieron en clásicos de su repertorio.

Antecedentes

El video del sencillo Justify My Love de 1990 fue prohibido en MTV, ocasionado un choque de ideas y gustos entre el público del popular canal de videos. Las imágenes explícitas softcore eran adecuadas para una película de media noche, más no para el público adolescente de la televisora. Al menos este era el sentir de los dirigentes, aunque dicha censura no impidió que el single se convirtiera en un éxito descomunal tanto en la radio como en formato VHS, ya que fue lanzado como el primer video single de la historia. Ustedes saben: la llamada reina del pop es experta en hacerse de jugosos dólares con base en estos escándalos.

Meses después se lanzaría Rescue Me, también extraído de su multi vendido álbum The Immaculate Collection. El sonido pop bailable y amable que hiciera famosa a la polémica diva durante los 80’s ahora dio paso a sencillos más oscuros y cargados de sicalipsis. Esto cambiaría momentáneamente a mediados de 1992 con el tema de la película A League of Their Own: This Used To Be My Playground. El público más conservador de Madonna respiró tranquilo y la deliciosa balada formó parte de su extenso catálogo de números uno.

Adiós al romance, ¡bienvenido el sexo!

Pero la también productora y compositora no estaba dispuesta a complacer a nadie mas que a ella misma. Así, en el último trimestre del 92 su fríamente calculada estrategia publicitaria le explota en el rostro: a la par de Erotica, Madonna lanza un libro semi-pornográfico titulado Sex. En el mismo se incluyen fotos de la guapa mujer representando todo tipo de parafilias y comportamientos sexuales alternativos. Las imágenes de parejas heterosexuales en esta publicación son bastante escasas, ¡por supuesto! ¿A quién le escandalizaría ver algo así, aún hace 22 años?

Las obras con alto contenido sexual de la señora Ciccone ocasionaron un rechazo tal, que incluso se lanzó un libro (sí, otro más) titulado The I Hate Madonna Handbook, de la pluma de Ilene Rosenzweig. Estas parodias literarias sólo contribuyeron a aumentar la fama de la mujer más polémica de la escena pop. Un tipo de fama tejida con mucha controversia, una cierta dosis de talento y una personalidad extremadamente narcisista. Su principal objetivo no era ser escuchada, sino ser vista. Esto incluía espectáculos, videos y ahora libros capaces de trastornar los cimientos doble moralistas de la sociedad occidental.

¿Un disco poco valorado o una obra mediocre?

El escándalo ocasionado por Sex le restó lustre al disco, definitivamente. La artista ha expresado en más de una ocasión que este es uno de sus álbumes favoritos, pero ¿es en verdad tan bueno como muchos fans claman?

Erotica es una obra con sonido bastante llamativo y vale la pena por la valentía artística mostrada en la misma. En realidad no había necesidad alguna de cambiar el sonido pop a la Into The Groove que la había hecho vender ya cerca de 60 millones de grabaciones para ese entonces. Pero desde Like a Prayer de 1989 el cambio era más que evidente, sólo que en el mismo estaba implícito un enorme grado de impredictibilidad. De aquí que la sordidez de la mayoría de los temas de Erotica espantó a muchos y conquistó a otros tantos.

El single que da título al disco evoca el estilo hablado, más que cantado, de Justify My Love. La letra homenajea el sadomasoquismo y el sexo duro. Y por si a alguien le quedaba alguna duda, el explícito video de esta canción termina de contar la historia.

Todo el álbum está lleno de temas bastante ácidos, ausentes de rostros pero pletóricos de agresividad: en Thief Of Hearts por ejemplo, ella le canta a una rival en amores y amenaza con destruirla, pero el objeto de la discordia no tiene siquiera lugar en la letra. Waiting es un track con sonido de hip-hop en el que la intérprete le suplica a un supuesto amante se quede con ella, mientras que Where Life Begins describe los placeres prohibidos favoritos de la súper estrella.

Por años se le había acusado a Madonna de ser plástica artísticamente hablando y ella parece burlarse de estos críticos en el tema Bye Bye Baby. La canción parece ser interpretada por una muñeca inflable de aguda voz y es a la vez el patrón a seguir para la mayoría de las estrellas sin talento que ahora pululan, las cuales sólo en sueños podrían aspirar a tener un legado similar al de la transgresora original.

Entre los temas más interesantes se encuentran Why It’s So Hard (un tributo a la diversidad sexual), Rain (una sentida balada), Bad Girl (confesiones de una mujer decadente pero arrepentida) y Secret Garden (un tema con sonido jazz bastante relajante).

En resumen, el disco tiene momentos intensos en el más estricto sentido artístico y otros bastante aburridos y tediosos. El violento cambio de sonido no benefició la carrera de Madonna y le costó ventas y fans, pero ahora a 22 años de distancia, es mucho más apreciado y querido por la audiencia. A pesar de todo, el grueso de los fans se pierde en el significado superficial de esta obra sin echar la moneda al aire para apreciar la otra cara.

Sexo para vender, no para disfrutar

Si alguien piensa en verdad que lo que Madonna ofrece en este disco compacto es fundamentalmente “erótico”, tendría que reexaminar sus propios conceptos. El exhibicionismo musical y gráfico de la -en aquel entonces- treintañera celebridad llegó a un punto de saturación durante esta etapa y la sobreexposición fue su principal enemiga. Tal parecía que se esforzaba de más en impactar a todo mundo, en lugar de concentrarse en la parte importante: crear música de gran calidad, con o sin despliegues sexuales.

El libro y el disco reflejan fantasías explícitas nada sensuales y sí bastante relacionadas con el sufrimiento y dolor. De hecho ella misma lo explica en el prólogo de la publicación. Los fans más inteligentes lo tomaron como eso, precisamente: un compilado de pensamientos onanistas sin otra pretensión más que divertir y vender. Pero otra gran parte creyó ingenuamente que el mensaje de la cantante incluía una lección de cómo vivir su sexualidad.

Nada más alejado de la realidad y en este contexto, el grado de realismo de este trabajo es equiparable al de cualquier película de clasificación triple X. Excepto para Madonna, por supuesto, quien a diferencia de sus fans podía darse el lujo de vivir esto y más, de hacer y deshacer. Inteligentemente, no lo hizo. De haber dado rienda a sus instintos y vivir todos estos excesos, tal vez se habría unido años más tarde al viaje prematuro de sus colegas más importantes como Michael Jackson y Whitney Houston.

La mejor prueba de la mente fría y calculadora de la diva es lo que vino a continuación: para 1993 y luego del escándalo y el odio que generó, decide salir de gira con uno de los mejores espectáculos de toda su carrera: The Girlie Show. Éxito total, para luego lanzar más álbumes hasta llegar al pináculo de su carrera en 1998 con el laureado y perfecto disco Ray of Light, cuya calidad hace ver a Erotica como una simple pataleta de una joven malcriada en busca de atención. Esa es la verdadera esencia de su legado: reinventarse y crear personajes con diferentes características, tal cual si se tratase de 20 artistas distintas.

Pero en 1992 fue su encarnación llamada Dita (la dominatrix ficticia que lleva las riendas en esta etapa) la que obligó a propios y extraños a cuestionarse sobre su propia sexualidad y realizarse la pregunta obligada: ¿Me atrevería yo a hacer eso? ¿Sería capaz de cumplir mis fantasías?

Ninguna otra cantante de ese nivel de fama, antes o después, se ha atrevido a arriesgarse tanto. Y no es que ella necesitara de todo esto para “vender” y sobrevivir (el argumento más usado por parte de sus detractores). Basta recordar que sus anteriores álbumes habían agotado millones de ejemplares con o sin trucos publicitarios (el anterior llevaba unos 10 millones de copias vendidas hasta ese momento).

Erotica es otra prueba del feroz narcisismo de Madonna, con temas buenos y regulares incluidos. Las aspirantes a reinas actuales imitan siempre la forma, pero jamás se acercan al fondo, ni por equivocación. O en otras palabras, emulan la parte sexy sin acertar en lo artístico la mayor parte del tiempo. Y aunque este disco es tan cálido como los fríos artefactos de plástico que se encuentran en los estantes de las sex-shops, es la prueba musical de que a principios de los 90’s hubo alguien que se atrevió a romper las reglas y ser diferente.

La originalidad siempre se agradece en el mundo del pop, ¿cierto?


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