¿Conoces el personaje de John Lennon?

Este lunes 8 de diciembre 2014 la escena musical conmemora el viaje sin regreso que John Lennon iniciara 34 años atrás. Un ídolo para muchos y motivo de crítica para otros tantos, la santificación y desmitificación de este personaje vale la pena por muchas razones: el ejercicio de analizar su obra será invariablemente gratificante, mientras que las razones ofrecidas por sus detractores también son argumentos válidos y bienvenidos. Aun así, todos coincidirán en algo: no ha habido otro músico en la era del Rock más grande que él.

Lennon: producto de una sociedad efervescente

La música Rock de los años 60s fue la respuesta de la juventud a los cambios que el planeta vivía. Una década y media después del final de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Vietnam sacudía al planeta y ponía en entredicho el significado de la palabra “civilización”. Mientras tanto, millones de jóvenes alzaban la voz y desaprobaban tales artificios políticos destinados a beneficiar a sólo unos cuantos.

El catálogo musical de esta década está repleto de muchos temas bailables y desenfadados. En contraparte, fueron numerosos los cantautores que aprovecharon la oportunidad para verter en canciones sus sentimientos más recónditos, aquellos que nacían del deseo incontenible de lograr un cambio.

The Beatles fue el acto musical más importante de esta década. Dejaremos a un lado en esta ocasión sus premios innumerables y discos de oro y platino recibidos. Es bastante conocido el hecho que nadie ha vendido más discos que esta agrupación a lo largo de la historia. No obstante, hay algo que supera los datos y millones de álbumes adquiridos, y esto es el poder que tiene la música popular para despertar conciencias.

El cuarteto sagrado de Liverpool pasó de ser una banda juvenil que cantaba cosas como I Want To Hold Your Hand y She Loves You (de por sí temas emblemáticos de la época) a representar una fuerza anárquica contra lo establecido. Esto no habría sido tan evidente de no estar John Lennon presente. Siempre fue el más boca suelta, el inconformista por excelencia, el joven insatisfecho marcado por la soledad y abandono que vivió en su infancia y años mozos.

De haber sido un hombre feliz y regular, tal vez el mundo se habría perdido de sus pensamientos y canciones. Tal vez ya estaba escrito y todo formó parte de un plan poéticamente orquestado. Aquí nació su leyenda y por muchas décadas se le ha visto como una divinidad artística, un título que no dudarían en adjudicarle sus más acérrimos seguidores.

John Lennon, santificado

La música que John Lennon compuso y grabó durante sus años solistas (una década completa), es ya parte esencial de la cultura pop contemporánea. A menudo es visto como un hombre pacífico, aunque extravagante. Se le recuerda cantándole a su pequeño hijo Sean y a Yoko Ono, el irrefutable amor de su vida. Son bien conocidas sus intenciones pacifistas y sus ideales que algunos afirman coqueteaban con el comunismo en un sentido no tan light como a sus detractores les gustaría pensar. Cada 8 de diciembre en Nueva York, la ciudad donde vivió sus últimos años, y en muchas otras partes del orbe, su público le rinde tributo de una y mil maneras. Las notas de Imagine suenan inconfundibles mientras miles de velas son encendidas. Y así, el escenario está perfectamente adornado para que Lennon sea prácticamente santificado, como si de un moderno Mesías se tratara. Esto con su larga melena incluida, recordando insistentemente y de una forma muy perturbadora para los religiosos que lo ven como símbolo de blasfemia, al personaje que una vez él afirmó era menos famoso que The Beatles.

John Lennon, desmitificado

A pesar de las imágenes pop mezcladas con divagaciones místicas, el popular compositor también es visto por otros tantos como un total hipócrita. El hecho que clamara por la paz desde la comodidad de la cama de su hotel en Ámsterdam primero y luego en Montreal, es visto por más de un escéptico como un llano truco publicitario de un rock star totalmente narcisista. La vida de lujo que llevaba, producto de su carrera, mientras componía canciones en contra de las injusticias sociales, es el principal argumento que usan sus obsesivos vituperadores para demeritar la credibilidad de su obra. Por supuesto, estos razonamientos también son legítimos. Pero al final prueban que el famoso astro era, por si alguien no lo recordaba, sólo un ser humano regular antes de ser un genio, beato o completo mentiroso.

Lennon: el gran compositor

Los caminos convergen en un punto en común: algunos podrán dudar de la autenticidad de sus impulsos, pero pocos podrán poner en tela de juicio su extraordinaria capacidad para crear obras que remueven las fibras más sensibles de la mayoría, sin caer en lo barato ni por un solo instante. Musicalmente, cada canción de John Lennon tiene una intención y vida propia. Todas ellas cuentan historias y criban sentimientos nota tras nota.

El maestro de lentes y larga barba regaló al mundo el homenaje rockero más famoso jamás escrito en el idioma de Shakespeare para una mujer. Hablamos de Woman, obviamente, la canción que evoca elegancia y entrega un mensaje directo e impactantemente poderoso. Yoko Ono fue la inspiración de tal sonido, pero su letra puede aplicarse perfectamente para la madre afligida y amorosa, para la esposa que ama sin condición o para la hija que observa al mundo con total ilusión y gran expectativa.

Lennon no temía poner en palabras sus sueños, pesadillas y esperanzas. Los versos oníricos de # 9 Dream crean imágenes y sorprenden con su belleza, mientras que Mind Games nos remite de nuevo al mensaje esencial de este compositor: el amor como forma principal de redención. En medio se encuentran temas mucho más experimentales, como Cold Turkey y otros más convencionales: Grow Old With Me es un ejemplo ideal.

Las letras de John Lennon son prueba sólida de su genialidad y capacidad de transmitir sentimientos que revolucionaron el mundo del Rock como no en muchas ocasiones ha sucedido. Se agradece que su nombre esté al lado de Bob Dylan y Marvin Gaye como parte de una generación que no sólo efectuaba preguntas, sino que ofrecía respuestas a todo aquel que quisiera escucharlas.

En Beautiful Boy (Darling Boy) el gran rebelde conocido por su afición a la yerba verde durante una etapa de su vida, abre el centro de su corazón y pensamiento para ofrecer una obra sobrecogedoramente entrañable. Lennon podía atacar al sistema, ofender a la reina Isabel, convertirse en pacifista y esposo devoto y además darse el lujo de escribir una canción de cuna dedicada a su hijo Sean, de belleza tan inenarrable, que incluso lacera los oídos de todo padre que la escucha y capta su significado.

Muchos otros temas hablan a gritos del descontento que la generación de los 70s sentía respecto a asuntos de importancia global: Happy Xmas (War is Over) es la antítesis de los cursis cantos navideños con los que las estaciones de radio torturan año tras año a una audiencia desprovista de sentimentalismos insinceros. En lugar de hablar de renos y fantasías absurdas, Lennon confronta a la audiencia con su propia conciencia, aunque este trabajo no resulte agradable. Lo mismo sucede con Woman is The Nigger of The World y Mother, dos de sus temas más incómodos, crudos y perfectos.

‘Imaginemos’ que aún está con nosotros

Lennon es el gran huérfano y el padre amoroso. El héroe para sus fans y el villano para sus críticos. La cuarta parte de la banda más importante e influyente de la historia y el gran narrador de historias que tres décadas después de su partida aún hace pensar al que lo escucha y conmueve a quienes deciden disfrutar de sus canciones sin juicios innecesarios. Quienes apreciamos la música con alma y conciencia, estamos agradecidos que haya existido e influido a todos los grandes talentos que surgieron después.

Rendirle tributo en apenas unos cuantos párrafos es imposible, pero sólo basta recordar que dada la situación actual, el mundo necesita escuchar de nuevo los mensajes que él heredó. El maestro del Rock nunca interpretó estridentes rabietas metaleras a seres infernales o tiñó su piel con estrafalarios tatuajes para captar la atención del público y transmitir sus ideas. Todo lo que necesitó fue un piano, una guitarra y su poca común inspiración. En su tema más conocido, Imagine, se resume su estado mental y talento en general. El mejor homenaje para él sería escuchar su obra completa, sin prejuicio alguno. Es momento de volver a empezar y ser un soñador de nuevo otra vez. Tal vez así, el mundo alguna vez será uno solo.


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