Lactancia artificial: ¿un gran negocio?

Según la Organización Mundial de la Salud, “la lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud.”

La OMS también “recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.”

Sin embargo, a nivel mundial, menos del 40% de los lactantes menores de seis meses reciben leche materna como alimentación exclusiva. ¿Porqué? Entre otras cosas, se debe a que la lactancia materna da poco dinero (incluso ninguno), mientras que la lactancia artificial es un gran negocio. Algunas multinacionales (Nestlé, por citar la más criticada, pero hay otras) lo saben bien y, a partir de los años 70, lanzaron campañas publicitarias agresivas  y engañosas para vender sus productos. En algunos países, estas campañas tuvieron efectos devastadores, con miles de muertes de bebés por el uso de agua no potable o la mala manipulación de los biberones. El informe The Baby Killer, de la ONG  War On Want, denunció estas malas prácticas y la sensibilización llevó a un boicot mundial (busca “boicot Nestlé” en Internet si quieres saber más). UNICEF asegura que un millón y medio de niños no morirían si fueran alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros meses de vida.

Para poner freno a esas campañas, la Organización Mundial de la Salud publicó en 1981 el “Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna”, prohibiendo la promoción de la leche de fórmula y la distribución de muestras gratuitas a las madres y al personal sanitario, entre otras medidas. Sin embargo, algunas empresas sin escrúpulos no respetan el Código y siguen haciendo publicidad de estos productos y sobornando al personal hospitalario para que convenzan a las madres de que la leche de fórmula es mejor que la materna.

Hace unos días, El Mundo publicaba esta noticia: “Doce médicos italianos arrestados por aceptar sobornos a cambio de desvirtuar la lactancia materna”. Desgraciadamente, éste no es un hecho aislado, y en España pasa exactamente lo mismo. Los intereses económicos, en este terreno como en otros, pasan por encima de los intereses generales, por encima de la salud, aunque sea la de tu bebé. Como dice el artículo, es una “práctica común y extendida”. Si tu pediatra te recomienda leche de fórmula (especialmente si te recomienda una marca concreta), ¡piénsatelo dos veces!

Como decía, la leche artificial es un gran negocio. Además de la leche de fórmula, que tendrás que comprar durante varios meses o años, necesitarás: biberones (unos cuantos), fundas para biberones,  calientabiberones, escurrebiberones, tetinas (de diferente tamaño y flujo), esterilizadores, dosificadores de leche… Y es más probable que uses chupetes, y tengas que comprar varios, y pinzas para chupete, y fundas para chupete, chupetes personalizados… En fin, hay mucha oferta. (Otro día podríamos hablar de los “potitos”, otro jugoso negocio.)

Desgraciadamente, muchas mujeres están poco informadas y harán lo que les diga su médico. Si el pediatra les dice que el bebé tome leche de fórmula, pensarán que es bueno, o que le podría pasar algo al bebé si no lo hicieran… Y así han acabado muchas lactancias prematuramente, si es que llegaron a establecerse. Otras piensan que dar el biberón será más fácil (así contribuye el padre, ¡como si no pudiera contribuir de muchas otras maneras!), que dar el pecho es muy sacrificado…

Tampoco ayudan los comentarios y opiniones negativas de los familiares, amigos, vecinos… Comentarios y opiniones que muchas veces no hemos solicitado. ¿Te duele? No sufras, dale biberón. ¿Mastitis? Biberón. ¿No te deja dormir? Biberón. ¿No ha subido los 50 g que marca la tabla de peso? ¡Se va a morir de hambre! ¡Biberón! Y así…

Otras mujeres tienen bien claro que quieren dar el pecho, que es lo mejor para ellas y para el bebé, que las ventajas son mucho mayores que las (posibles) dificultades y que las dificultades (si existen) se pueden superar, con información y apoyo. La leche materna es la que la naturaleza tiene pensada para tu bebé (cada especie fabrica la leche ideal para su cría) y es indiscutible que es el mejor alimento  y el único que proporciona las defensas que protegen a tu bebé. Los niños alimentados con leche de fórmula son más propensos a contraer enfermedades (aunque esto también podría ser un jugoso negocio para los médicos y las farmacéuticas).

Por eso, si tienes claro que quieres dar el pecho, ¡adelante! Si tienes dificultades, no tires la toalla muy rápido: infórmate, busca apoyo. Hay grupos de apoyo maravillosos con madres que han pasado por lo mismo que tú, matronas, asesoras, que te escucharán y te aconsejarán y lo más importante: te sentirás apoyada. Y si no lo tienes claro, ¡infórmate y decide por ti misma!

Porque el pecho es mucho más que alimento, es cariño, es consuelo, es un regalo para los dos, ¡y es gratis!


1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando…
¿Te gusta escribir? ¿O quieres mandar visitas a tu página web? Date de alta y escribe tus propios artículos aquí, incluyendo tu perfil de escritor o de negocio.

Dejar respuesta:

Site Footer